Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva por Stephen R. Covey 2

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva por Stephen R. Covey

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva por Stephen R. Covey

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva son una herramienta invaluable para alcanzar tu libertad financiera y personal.

Está escrito en la creencia de Covey de que la forma en que vemos el mundo se basa enteramente en nuestras propias percepciones.

Para cambiar una situación dada, debemos cambiarnos a nosotros mismos, y para cambiarnos a nosotros mismos, debemos ser capaces de cambiar nuestras percepciones.

Todos queremos tener éxito. Y un camino hacia el éxito es identificar los hábitos que pueden ayudarnos en nuestro viaje.

7 hábitos de personas altamente efectivas

  1. Ser proactivo
  2. Comenzar con el fin en mente
  3. Pon las primeras cosas primero
  4. Piensa en ganar-ganar
  5. Busca primero entender, después ser entendido
  6. Sinergizar
  7. Afila la sierra

¿Qué hábitos tienen las personas altamente efectivas?

El libro comienza con una explicación de cuántas personas que han logrado un alto grado de éxito externo aún se encuentran luchando con una necesidad interna para desarrollar la eficacia personal y desarrollar relaciones sanas con otras personas.

Covey cree que la forma en que vemos el mundo se basa enteramente en nuestras propias percepciones.

Para cambiar una situación dada, debemos cambiarnos a nosotros mismos, y para cambiarnos a nosotros mismos, debemos ser capaces de cambiar nuestras percepciones.

Al estudiar más de 200 años de literatura sobre el concepto de “éxito”, Covey identificó un cambio muy importante en la forma en que los humanos han definido el éxito a lo largo del tiempo.

En épocas anteriores, el fundamento del éxito se basaba en la ética del carácter (cosas como integridad, humildad, fidelidad, templanza, coraje, justicia, paciencia, industria, simplicidad, modestia y la Regla de Oro).

Pero a partir de la década de 1920, la forma en que las personas vieron el éxito cambió a lo que Covey llama “ética de la personalidad” (donde el éxito es una función de la personalidad, la imagen pública, las actitudes y los comportamientos).

En estos días, la gente busca soluciones rápidas. Ven a una persona, equipo u organización exitosa y preguntan: “¿Cómo lo haces? ¡Enséñame tus técnicas!”

Pero estos “atajos” que buscamos, con la esperanza de ahorrar tiempo y esfuerzo y aun así lograr el resultado deseado, son simplemente curitas que brindarán soluciones a corto plazo. No abordan la condición subyacente.

“La forma en que vemos el problema es el problema”, escribe Covey. Debemos permitirnos experimentar cambios de paradigma, cambiarnos fundamentalmente y no solo alterar nuestras actitudes y comportamientos en el nivel de la superficie, para lograr un cambio verdadero.

Ahí es donde entran los siete hábitos de personas altamente efectivas:

Los hábitos 1, 2 y 3 se centran en el autodominio y el paso de la dependencia a la independencia.

Los hábitos 4, 5 y 6 se centran en desarrollar el trabajo en equipo, la colaboración y las habilidades de comunicación, y pasar de la independencia a la interdependencia.

El hábito 7 se centra en el crecimiento y la mejora continuos y encarna todos los demás hábitos.

1. Sea proactivo

Nosotros estamos a cargo Elegimos los guiones por los cuales vivir nuestras vidas. Utilice esta conciencia de sí mismo para ser proactivo y responsabilizarse de sus elecciones.

El primer hábito que Covey discute es ser proactivo. Lo que nos distingue como seres humanos de todos los demás animales es nuestra capacidad inherente para examinar nuestro propio carácter, decidir cómo nos vemos a nosotros mismos y nuestras situaciones, y controlar nuestra propia eficacia.

En pocas palabras, para ser efectivo uno debe ser proactivo.

Las personas reactivas adoptan una postura pasiva: creen que el mundo les está sucediendo.

Dicen cosas como:

“No hay nada que pueda hacer.”
“Así es como soy”.

Creen que el problema está “ahí afuera”, pero ese pensamiento es el problema. La reactividad se convierte en una profecía autocumplida, y las personas reactivas se sienten cada vez más victimizadas y fuera de control.

Las personas proactivas, sin embargo, reconocen que tienen responsabilidad o “capacidad de respuesta”, que Covey define como la capacidad de elegir cómo responderá a un estímulo o situación determinados.

La energía positiva que ejercemos hará que nuestro Círculo de Influencia se expanda.

Las personas reactivas, por otro lado, se enfocan en las cosas que están en su Círculo de Preocupación pero no en su Círculo de Influencia, lo que lleva a culpar a factores externos, emanan energía negativa y hacen que su Círculo de Influencia se reduzca.

Lecciones clave:
Desafíate a ti mismo para probar el principio de proactividad haciendo lo siguiente:

1. Comience a reemplazar el lenguaje reactivo con el lenguaje proactivo.

Reactivo = “Me hace enojar tanto”.
Proactivo = “Controlo mis propios sentimientos”.

2. Convertir las tareas reactivas en proactivas.

2. Comience con el fin en mente

Comience con un destino claro en mente. Covey dice que podemos usar nuestra imaginación para desarrollar una visión de lo que queremos convertirnos y usar nuestra conciencia para decidir qué valores nos guiarán.

A la mayoría de nosotros nos resulta bastante fácil ocuparnos. Trabajamos arduamente para lograr victorias: promociones, ingresos más altos, más reconocimiento.

Pero no nos detenemos a menudo para evaluar el significado detrás de esta actividad, detrás de estas victorias, no nos preguntamos si estas cosas en las que nos enfocamos con tanta atención son lo que realmente nos importa.

El hábito 2 sugiere que, en todo lo que hacemos, debemos comenzar con el fin en mente. Comience con un destino claro.

De esa manera, podemos asegurarnos de que los pasos que estamos tomando estén en la dirección correcta.

“Es increíblemente fácil quedar atrapado en una trampa de actividades, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más duro para subir la escalera del éxito y descubrir que se apoya contra la pared incorrecta”. -Stephen Covey

Covey enfatiza que nuestra autoconciencia nos capacita para dar forma a nuestras propias vidas, en lugar de vivir nuestras vidas por defecto o en base a los estándares o preferencias de los demás.

Comenzar con el fin en mente también es extremadamente importante para las empresas. Ser gerente se trata de optimizar la eficiencia.

Pero ser un líder es, en primer lugar, establecer la visión estratégica correcta para su organización y preguntar: “¿Qué estamos tratando de lograr?”

Antes de que nosotros, como individuos u organizaciones, podamos comenzar a establecer y alcanzar metas, debemos ser capaces de identificar nuestros valores.

Este proceso puede implicar algunos rescriptos para poder afirmar nuestros propios valores personales.

Rescripting, explica Covey, es reconocer las secuencias de comandos ineficaces que se han escrito para usted, y cambiar esas secuencias de comandos mediante la escritura proactiva de las nuevas que se construyen con sus propios valores.

También es importante identificar nuestro centro. Cualquier cosa que esté en el centro de nuestra vida será la fuente de nuestra seguridad, guía, sabiduría y poder.

Nuestros centros nos afectan fundamentalmente: determinan nuestras decisiones diarias, acciones y motivaciones, así como nuestra interpretación de los eventos.

Sin embargo, Covey señala que ninguno de estos centros es óptimo y que, por el contrario, debemos esforzarnos por centrarnos en los principios.

Debemos identificar los principios eternos e invariables por los cuales debemos vivir nuestras vidas.

Esto nos dará la orientación que necesitamos para alinear nuestros comportamientos con nuestras creencias y valores.

Lecciones clave:
Desafíate a ti mismo a probar el principio de comenzar con el fin en mente haciendo lo siguiente:

1. Visualiza en rico detalle tu propio funeral. ¿Quién está ahí? ¿Qué están diciendo sobre ti? ¿Cómo viviste tu vida? ¿Sobre las relaciones que tuviste? ¿Qué quieres que digan?

Piense en cómo cambiarían sus prioridades si solo tuviera 30 días más para vivir. Comienza a vivir de acuerdo a estas prioridades.

2. Desglose los diferentes roles en su vida, ya sea profesional, personal o comunitario, y enumere de tres a cinco objetivos que desea lograr para cada uno.

3. Define lo que te asusta. ¿Hablar en público? ¿Comentarios críticos después de escribir un libro? Escriba el peor de los casos para su mayor temor, luego visualice cómo manejará esta situación. Escribe exactamente cómo lo manejarás.

3. Poner primero lo primero
Con el fin de gestionarnos con eficacia, lo primero es lo primero. Debemos tener la disciplina para priorizar nuestras acciones diarias basadas en lo más importante, no en lo más urgente.

En el hábito 2, discutimos la importancia de determinar nuestros valores y comprender qué es lo que nos proponemos lograr.

El hábito 3 se trata en realidad de perseguir estos objetivos y de cumplir con nuestras prioridades día a día, momento a momento.

Para mantener la disciplina y el enfoque para mantener el rumbo hacia nuestras metas, necesitamos tener la fuerza de voluntad para hacer algo cuando no queremos hacerlo.

Necesitamos actuar de acuerdo con nuestros valores en lugar de nuestros deseos o impulsos en un momento dado.

El reto no es administrar el tiempo, sino administrarnos nosotros mismos “. -Stephen Covey

Todas las actividades se pueden categorizar según dos factores: Urgente e importante. Echa un vistazo a esta matriz de gestión del tiempo:

Reaccionamos ante asuntos urgentes. Pasamos nuestro tiempo haciendo cosas que no son importantes. Eso significa que descuidamos el Cuadrante II, que en realidad es el más crucial de todos.

Si nos centramos en el Cuadrante I y dedicamos nuestro tiempo a gestionar las crisis y los problemas, seguirá creciendo hasta que nos consuma. Esto lleva al estrés, al agotamiento ya apagar incendios constantemente.

Si nos enfocamos en el cuadrante III, pasamos la mayor parte del tiempo reaccionando a asuntos que parecen urgentes, cuando la realidad es que su urgencia percibida se basa en las prioridades y expectativas de los demás.

Esto lleva a un enfoque a corto plazo, a sentirse fuera de control ya relaciones poco profundas o rotas.

Si nos enfocamos en el Cuadrante IV, básicamente estamos llevando una vida irresponsable. Esto a menudo conduce a ser despedido de los trabajos y ser altamente dependiente de los demás.

El cuadrante II está en el corazón de una gestión personal eficaz. Se trata de cosas como la construcción de relaciones, la planificación a largo plazo, el ejercicio, la preparación, todas las cosas que sabemos que debemos hacer, pero de alguna manera rara vez podemos hacer realmente porque no se sienten urgentes.

Para enfocar nuestro tiempo en el cuadrante II, tenemos que aprender a decir “no” a otras actividades, a veces las que parecen urgentes. También necesitamos poder delegar con eficacia.

“La clave no es establecer prioridades en su agenda, sino programar sus prioridades”. -Stephen Covey

Además, cuando nos centramos en el cuadrante II, significa que estamos pensando en el futuro, trabajando en las raíces y evitando que las crisis ocurran en primer lugar.

Esto nos ayuda a implementar el Principio de Pareto: el 80% de sus resultados provienen del 20% de su tiempo.

Siempre debemos mantener un enfoque primario en las relaciones y los resultados, y un enfoque secundario en el tiempo.

“Piensa en la efectividad con las personas y en la eficiencia con las cosas”. -Stephen Covey

Lecciones clave:
Aquí hay algunas formas en que puedes practicar poniendo primero lo primero:

1. Identifica una actividad del cuadrante II que has estado descuidando. Escríbelo y comprométete a implementarlo.

2. Crea tu propia matriz de gestión de tiempo para comenzar a priorizar.

3. Calcula cuánto tiempo pasas en cada cuadrante. Luego registre su tiempo durante 3 días. ¿Qué tan preciso fue su estimación? ¿Cuánto tiempo pasaste en el cuadrante II (el cuadrante más importante)?

4. Piensa en ganar-ganar

Para establecer relaciones interdependientes efectivas, debemos comprometernos a crear situaciones de Ganar-Ganar que sean mutuamente beneficiosas y satisfactorias para cada parte.

Covey explica que hay seis paradigmas de interacción humana:

1. Ganar-ganar: ambas personas ganan. Los acuerdos o soluciones son mutuamente beneficiosos y satisfactorios para ambas partes.

2. Ganar-perder: “Si yo gano, tú pierdes”. Las personas que ganan y pierden son propensas a usar la posición, el poder, las credenciales y la personalidad para lograr su objetivo.

3. Perder-ganar: “Pierdo, tú ganas”. Las personas que ganan y ganan son fáciles de complacer y apaciguar, y buscan fuerza de popularidad o aceptación.

4. Perder-perder: ambas personas pierden. Cuando dos personas de Ganar-Perder se juntan, es decir, cuando dos personas decididas, tercas e egoístas interactúan, el resultado será Perder-Perder.

5. Ganar: las personas con la mentalidad de Ganar no necesariamente quieren que otra persona pierda; Lo que importa es que obtengan lo que quieren.

6. Ganar-ganar o no negociar: si no puede alcanzar un acuerdo que sea mutuamente beneficioso, no hay acuerdo.

La mejor opción es crear situaciones de ganar-ganar. Con Win-Lose o Lose-Win, una persona parece obtener lo que quiere por el momento, pero los resultados tendrán un impacto negativo en la relación entre esas dos personas en el futuro.

Es importante utilizar la opción de ganar o ganar o no negociar como respaldo. Cuando no tenemos ningún acuerdo como una opción en nuestra mente, nos libera de la necesidad de manipular a las personas y de impulsar nuestra propia agenda.

Podemos ser abiertos y realmente tratar de entender los problemas subyacentes.

Otro factor importante para resolver situaciones de ganar-ganar es mantener una mentalidad de abundancia, o la creencia de que hay mucho para todos.

La mayoría de las personas operan con la mentalidad de escasez, lo que significa que actúan como si todo fuera una suma cero (en otras palabras, si lo consigues, no lo hago).

Las personas con mentalidad de escasez tienen muchas dificultades para compartir el reconocimiento o el crédito y les resulta difícil estar realmente felices con los éxitos de otras personas.

Cuando se trata de liderazgo interpersonal, cuanto más genuino sea nuestro carácter, mayor será nuestro nivel de proactividad; Cuanto más comprometidos estemos con Ganar-Ganar, más poderosa será nuestra influencia.

Para lograr ganar-ganar, mantenga el enfoque en los resultados, no en los métodos; En los problemas, no en las personas.

Por último, el espíritu de ganar-ganar no puede sobrevivir en un entorno de competencia. Como organización, debemos alinear nuestro sistema de recompensas con nuestros objetivos y valores y tener los sistemas en su lugar para apoyar ganar-ganar.

Lecciones clave:
Empiece a pensar en ganar-ganar con estos desafíos:

1. Piense en una próxima interacción en la que intentará llegar a un acuerdo o solución. Escriba una lista de lo que la otra persona está buscando. Luego, escriba una lista al lado de cómo puede hacer una oferta para satisfacer esas necesidades.

2. Identifica tres relaciones importantes en tu vida. Piense en qué siente el equilibrio en cada una de esas relaciones. ¿Das más de lo que tomas? ¿Tomar más de lo que das? Escribe 10 formas de dar siempre más de lo que tomas con cada una.

3. Considera profundamente tus propias tendencias de interacción. ¿Son Ganar- perder? ¿Cómo afecta eso sus interacciones con los demás? ¿Puedes identificar la fuente de ese enfoque? Determine si este enfoque le sirve bien en sus relaciones. Escribe todo esto abajo.

5. Busca primero entender, luego entenderte

Antes de poder ofrecer consejos, sugerir soluciones o interactuar de manera efectiva con otra persona de cualquier manera, debemos tratar de comprenderlos profundamente y su perspectiva a través de la escucha empática.

Digamos que acude a un optometrista y le dice que ha estado teniendo problemas para ver con claridad, y él se quita las gafas, se las entrega y le dice: “Aquí, inténtenlas, han estado trabajando para mí durante años. !

” Se los puso, pero solo empeoran el problema. ¿Cuáles son las posibilidades de volver a ese optometrista?

Desafortunadamente, hacemos lo mismo en nuestras interacciones diarias con los demás. Prescribimos una solución antes de diagnosticar el problema. No buscamos entender profundamente el problema primero.

El hábito 5 dice que debemos buscar primero entender, luego ser entendidos. Para buscar comprender, debemos aprender a escuchar.

“Has pasado años de tu vida aprendiendo a leer y escribir, años aprendiendo a hablar. Pero, ¿qué hay de escuchar?” -Stephen Covey

No podemos simplemente usar una técnica para entender a alguien. De hecho, si una persona siente que la estamos manipulando, cuestionará nuestros motivos y ya no se sentirá segura al abrirnos.

“Tienes que desarrollar las habilidades de la escucha empática sobre una base de carácter que inspire franqueza y confianza”. -Stephen Covey

Escuchar empáticamente requiere un cambio de paradigma fundamental. Típicamente buscamos primero ser entendidos. La mayoría de la gente escucha con la intención de responder, no de entender. En cualquier momento, están hablando o preparándose para hablar.

Después de todo, señala Covey, los expertos en comunicación estiman que:

El 10% de nuestra comunicación está representada por nuestras palabras
El 30% está representado por nuestros sonidos
El 60% está representado por nuestro lenguaje corporal
Cuando escuchamos de forma autobiográfica, en otras palabras, con nuestra propia perspectiva como marco de referencia, tendemos a responder de una de las siguientes cuatro maneras:

1. Evaluar: estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que se dice

2. Sondeo: Haga preguntas desde nuestro propio marco de referencia.

3. Asesorar: Dar consejo basado en nuestra propia experiencia.

4. Interpretar: tratar de descubrir los motivos y el comportamiento de la persona basándose en nuestros propios motivos y comportamiento

Pero si reemplazamos este tipo de respuesta con una escucha empática, vemos resultados dramáticos en una mejor comunicación.

Se necesita tiempo para hacer este cambio, pero no toma tanto tiempo practicar la escucha empática como lo hace para respaldar y corregir malentendidos, o para vivir con problemas no expresados ​​y no resueltos solo para que surjan más adelante.

La segunda parte del hábito 5 es “… luego hay que entenderlo”. Esto es igualmente crítico para lograr soluciones Ganar- Ganar.

“Tratar de entender requiere consideración; tratar de ser entendido requiere valor”. -Stephen Covey

Cuando podemos presentar nuestras ideas con claridad, y en el contexto de una comprensión profunda de las necesidades y preocupaciones de la otra persona, aumentamos significativamente la credibilidad de sus ideas.

Lecciones clave:
Aquí hay algunas maneras de adquirir el hábito de buscar primero para comprender:

1. La próxima vez que estés viendo a dos personas comunicarse, cubre tus oídos y mira. ¿Qué emociones se están comunicando que podrían no aparecer solo a través de las palabras? ¿Una persona u otra estaban más interesadas en la conversación? Escribe lo que notaste.

2. La próxima vez que hagas una presentación, enraízala en la empatía. Comience describiendo el punto de vista de la audiencia con gran detalle. ¿A qué problemas se enfrentan? ¿Cómo es lo que está a punto de decir ofreciendo una solución a sus problemas?

6. Sinergizar

Al comprender y valorar las diferencias en la perspectiva de otra persona, tenemos la oportunidad de crear sinergia, lo que nos permite descubrir nuevas posibilidades a través de la apertura y la creatividad.

La combinación de todos los demás hábitos nos prepara para el hábito 6, que es el hábito de la sinergia o “Cuando uno más uno es igual a tres o más y el todo es grande que la suma de sus partes”.

Por ejemplo, si plantas dos plantas juntas, sus raíces se mezclarán y mejorarán la calidad del suelo, de modo que ambas plantas crecerán mejor de lo que lo harían por sí mismas.

La sinergia nos permite crear nuevas alternativas y abrir nuevas posibilidades. Nos permite, como grupo, acordar colectivamente deshacernos de los scripts antiguos y escribir otros nuevos.

“Sin lugar a dudas, debes abandonar la zona de confort del campamento base y enfrentarte a un desierto completamente nuevo y desconocido”. -Stephen Covey

Entonces, ¿cómo podemos introducir sinergia a una situación o entorno dado? Comience con los hábitos 4 y 5: debe pensar en ganar-ganar y buscar primero para comprender.

Una vez que tenga esto en mente, puede combinar sus deseos con los de la otra persona o grupo. Y luego no está en lados opuestos del problema: están juntos en un lado, observando el problema, comprendiendo todas las necesidades y trabajando para crear una tercera alternativa que los satisfaga.

Lo que terminamos no es una transacción, sino una transformación. Ambas partes obtienen lo que quieren y construyen su relación en el proceso.

Al crear un espíritu de confianza y seguridad, haremos que otros se vuelvan extremadamente abiertos y se alimenten de las ideas e ideas de los demás, creando sinergia.

La verdadera esencia de la sinergia es valorar las diferencias: las diferencias mentales, emocionales y psicológicas entre las personas.

“La clave para valorar las diferencias es darse cuenta de que todas las personas ven el mundo, no como es, sino como son”. -Stephen Covey

Después de todo, si dos personas tienen la misma opinión, una es innecesaria. Cuando nos damos cuenta de la perspectiva diferente de alguien, podemos decir: “¡Bien! ¡Lo ves de manera diferente! Ayúdame a ver lo que ves”.

Buscamos primero entender, y luego encontramos fuerza y ​​utilidad en esas diferentes perspectivas para crear nuevas posibilidades y resultados de ganar-ganar.

Sinergia te permite:

  • Valorar las diferencias en otras personas como una forma de expandir tu perspectiva.
  • Evitar la energía negativa y busca lo bueno en los demás.
  • Ejercitar el coraje en situaciones interdependientes para ser abierto y anime a otros a ser abiertos.
  • Catalizar la creatividad y encuentre una solución que sea mejor para todos al buscar una tercera alternativa.

Lecciones clave:
1. Haz una lista de las personas que te irritan. Ahora elige solo una persona. ¿Cómo son diferentes sus puntos de vista? Ponte en sus zapatos por un minuto. Piensa y finge lo que se siente ser ellos. ¿Esto te ayuda a entenderlos mejor?

Ahora, la próxima vez que esté en desacuerdo con esa persona, intente comprender sus preocupaciones y por qué no están de acuerdo con usted. Cuanto mejor los entiendas, más fácil será cambiar de opinión o cambiar la tuya.

2. Haga una lista de las personas con las que se lleva bien. Ahora elige solo una persona. ¿Cómo son diferentes sus puntos de vista? Ahora escriba una situación en la que tuvo un excelente trabajo en equipo y sinergia. ¿Por qué? ¿Qué condiciones se cumplieron para alcanzar tal fluidez en sus interacciones? ¿Cómo puedes recrear esas condiciones de nuevo?

7. Afila la sierra

Para ser eficaces, debemos dedicar el tiempo a renovarnos física, espiritual, mental y socialmente. La renovación continua nos permite aumentar sinérgicamente nuestra capacidad para practicar cada hábito.

El hábito 7 se centra en la renovación, o en tomarse el tiempo para “afilar la sierra”. Rodea todos los demás hábitos y hace que cada uno sea posible al preservar y mejorar su mayor activo: usted mismo.

Hay cuatro dimensiones de nuestra naturaleza, y cada una debe ejercitarse regularmente, y de manera equilibrada:

Dimensión física: el objetivo de la mejora física continua es ejercitar nuestro cuerpo de una manera que mejore nuestra capacidad para trabajar, adaptarnos y disfrutar.

Para renovarnos físicamente, debemos:

  • Comer bien
  • Descansar y descansar lo suficiente
  • Hacer ejercicio regularmente para aumentar la resistencia, la flexibilidad y la fuerza.
  • Centrarse en la dimensión física ayuda a desarrollar los músculos del hábito 1 de la proactividad. Actuamos en función del valor del bienestar en lugar de reaccionar a las fuerzas que nos impiden estar en forma.

Dimensión espiritual: El objetivo de renovar nuestro yo espiritual es proporcionar liderazgo a nuestra vida y reforzar su compromiso con nuestro sistema de valores.

Para renovarte espiritualmente, puedes:

  1. Practica meditacion diaria
  2. Comunicarse con la naturaleza
  3. Sumergirte en la literatura o música.

Un enfoque en nuestra dimensión espiritual nos ayuda a practicar el hábito 2, ya que continuamente revisamos y nos comprometemos con nuestros valores, para que podamos comenzar con el fin en mente.

Dimensión mental: El objetivo de renovar nuestra salud mental es continuar expandiendo nuestra mente.

Para renovarte mentalmente, puedes:

  1. Leer buena literatura
  2. Mantener un diario de sus pensamientos, experiencias y perspectivas
  3. Limitar la televisión a aquellos programas que enriquecen su vida y su mente.
  4. Enfocarnos en nuestra dimensión mental nos ayuda a practicar el hábito 3 al administrarnos con eficacia para maximizar el uso de nuestro tiempo y recursos.

Dimensión social / emocional: El objetivo de renovarnos socialmente es desarrollar relaciones significativas.

Para renovarte emocionalmente, puedes:

  1. Busca entender profundamente a otras personas
  2. Hacer contribuciones a proyectos significativos que mejoren la vida de otros.
  3. Mantener una mentalidad de abundancia y busque ayudar a otros a encontrar el éxito
  4. Renovar nuestra dimensión social y emocional nos ayuda a practicar los Hábitos 4, 5 y 6 al reconocer que existen soluciones de Ganar-Ganar, buscar comprender a los demás y encontrar terceras alternativas mutuamente beneficiosas mediante la sinergia.

“No pasa un día sin que podamos al menos servir a otro ser humano haciendo depósitos de amor incondicional”. -Stephen Covey

A medida que nos enfocamos en renovarnos a lo largo de estas cuatro dimensiones, también debemos buscar ser un guionista positivo para otras personas.

Debemos tratar de inspirar a otros a un camino superior, mostrándoles que creemos en ellos, escuchándolos con empatía, alentándolos a ser proactivos.

“Cuanto más vemos a las personas en términos de su potencial invisible, más podemos usar nuestra imaginación en lugar de nuestra memoria”. -Stephen Covey

La verdadera belleza de los 7 hábitos es que la mejora en un hábito aumenta sinérgicamente nuestra capacidad para mejorar el resto.

La renovación es el proceso que nos permite avanzar en una espiral ascendente de crecimiento y cambio, de mejora continua.

Lecciones clave:
1. Haga una lista de actividades que le ayuden a renovarse a lo largo de cada una de las 4 dimensiones. Seleccione una actividad para cada dimensión y enumérela como una meta para la próxima semana. Al final de la semana, evalúa tu desempeño. ¿Qué te llevó a tener éxito o no lograr cada objetivo?

2. Comprométase a anotar una actividad específica de “afilar la sierra” en las cuatro dimensiones cada semana, para realizarlas y evaluar su desempeño y resultados.

Buscalo en Amazon

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

Otros libros recomendados.

 

Comparte