1. Evalúa objetivamente la situación.
Intenta ser realista. Trata de ver cuán grande es el riesgo, cuán grave es y la probabilidad concreta de que ocurra. Pensar con calma en todos estos factores, verás que nada era tan serio como parecía.
2. Establece metas realistas.
Tener consciencia de nuestras capacidades es una muy buena estrategia para establecer metas que podemos cumplir. Algo demasiado complejo para nosotros, probablemente nos lleve a fracasar.
3. Identifica qué te genera temor.
Decir temer al fracaso es muy amplio. Lo recomendable es analizar qué parte de fracasar te angustia, genera miedo y te aleja de intentarlo. Una vez identificado el factor de temor, será mucho más sencillo trabajar para superarlo.
4. Amígate con la posibilidad de fracasar.
El fracaso es algo que podría suceder, no debería ser un motivo de extrema angustia. Podemos fallar, y volver a intentar. Adoptar esta idea es fundamental si lo que buscamos es superar el miedo a fracasar.
5. Evita pensar de forma extrema.
Blanco o negro, excelente o desastroso. Pensar midiendo con estos extremos, sin puntos medios, es motivo para temer a fracasar. No todo fracaso tiene que necesariamente implicar una catástrofe.
6. Motívate.
Busca técnicas que ayuden a impulsarte. Establecer una meta por la que realizamos algo, hacer cosas que nos generen placer y por lo tanto ganas de seguir haciéndolo. Nos servirá de ayuda a la hora de realizar una tarea en la que veamos la posibilidad de fracasar.
7. No te exijas demasiado.
Ser autoexigente puede ser bueno, pero deja de serlo cuando interfiere con nuestra salud y bienestar. Ser comprensivos con nosotros mismos y saber decir “hasta aquí y ya” es necesario para vivir mejor.



